QUATTROCENTO: La Primavera (BOTTICELLI)


La Primavera (Botticelli)







  • CARACTERÍSTICAS:


Alegoría de la primavera es una de las obras maestras del pintor renacentista Italiano Sandro Botticelli. Fue realizada entre 1480 y 1481. Se encuentra en la galería Uffizi, Florencia, Italia.
Cuadros con un formato tan grande no eran inusuales en las residencias privadas de las familias poderosas. ´´La Primavera´´ es, sin embargo, altamente ilustrativa de la iconografía y forma clasicista, representando a dioses clásicos casi desnudos y a tamaño natural, con un complejo simbolismo filosófico cuya interpretación requería un hondo conocimiento de la literatura y sincretismo renacentistas.


  • ANÁLISIS DE LA PINTURA:


Está realizada al temple de huevo sobre tabla. Mide 203 cm de alto y 314 cm de ancho.
Es una obra impregnada de cultura humanística y neoplatónica de la corte de Lorenzo el Magnífico. Tiene un tono de narración situada fuera del tiempo real. Se presenta una atmósfera de fábula mitológica en la que se celebra una especie de rito pagano. Rompe con la pintura religiosa cristiana al ilustrar un rito pagano de primavera.
La crítica no se muestra de acuerdo sobre su exacta alegoría. Se debate sobre su significado y por consiguiente el título. Si por un lado se produce un cierto acuerdo sobre la individualización de alguno de los nueve personajes representados, hay discusiones que han nacido a lo largo de los años, en particular a partir de la segunda mitad del siglo XIX, sobre los referentes literarios más específicos y los significados que esconde la obra. Algunas teorías sostienen que el dios Mercurio (el personaje situado más a la izquierda) representa a Juliano de Médici, el hermano de Lorenzo de Médici, y que la gracia que mira al dios, representa su amante, Simonetta Cattaneo.
Botticelli opta aquí por un formato monumental, con figuras de tamaño natural, y lo compagina con una gran atención al detalle. Esto puede verse en las diversas piezas de orfebrería, representadas minuciosamente, como el casco y la empuñadura de la espada de Mercurio o las cadenas y los broches de las Gracias o diversos ejemplos.
La composición muestra una disposición simétrica, con una figura central Venus la diosa del amor, la belleza y la fertilidad, que parte la escena en dos mitades y marca el eje.
Mientras algunas de las figuras estaban inspiradas por esculturas antiguas, estas no eran copias directas sino adaptadas al lenguaje formal propio de Botticelli: figuras de elevada estatura, delgadas, ligeramente alargadas, muy idealizadas, muy dibujadas con unas limpias líneas que marcan los perfiles, cuyos cuerpos a veces parecen artificiosamente estirados y presagian el estilo elegante y cortés del manierismo del siglo XVI. Como fuente iconográfica para la representación de las tres Gracias Botticelli parece recurrir a la Puerta del Paraíso realizada por Ghiberti en el Baptisterio de Florencia, en particular el grupo de siervas en el relieve de Esaú y Jacob.
Las figuras destacan contra el fondo por la claridad de su piel y sus ropajes, de colores claros e incluso transparentes. Esta palidez en los colores muestra la anatomía del desnudo, que da más volumen a la representación, esta técnica recuerda a la de los paños mojados de Fidias. La luz unifica la escena, incluso parece emanar de los propios cuerpos.
La composición participa del fondo arbolado, con un bosque ordenado y vertical para servir de fondo, casi plano y severo, a la danza y al corro. Los personajes se sitúan en un paisaje de naranjos, árboles tradicionalmente relacionados con la familia Médici. No obstante, hay quien apunta a que son en realidad mandarinas, cuyo nombre clásico, medica mala, aludiría a los Médici. Detrás de Venus hay un mirto, planta tradicionalmente sagrada para ella. Mientras, la parte derecha está hecha de árboles doblados por el viento o por la fuerza creadora, en concreto laureles, lo que sería una alusión al novio, Lorenzo, en latín Laurentius. El paisaje es arbitrario, este tipo de escenarios sometidos a la razón son muy típicos del quattrocento.
El suelo es una capa de hierba muy oscura en la que están detalladas flores típicamente toscanas que aparecen en el mes de mayo. Son también reconocibles las de Flora: en la cabeza lleva violetas, aciano y una ramita de fresas silvestres; en torno a su cuello, una corona de mirto; en el manto lleva rosas; por último, va esparciendo nomeolvides, jacintos, iris, siemprevivas, clavellinas y anémonas.


  • LO QUE VEO:

Veo un bosque en el que hay naranjos. En este se encuentran una serie de mujeres en grupo. La de la derecha está siendo agarrada por un ser maligno, la segunda en la derecha está mirando al frente, la central está posando con una vestimenta colorida y especial, las segundas a la izquierda están en corro jugando, el hombre de la izquierda está cogiendo una naranja y por último en la parte superior del cuadro vemos un ángel del amor lanzando una flecha.
Excepto la central todos los personajes se encuentran semidesnudos.  

  • CURIOSIDADES:
Me parece curioso que a esta obra le encuentren un carácter político.

Otra interpretación en la pintura es la de plasmar el marco político de la península itálica durante el siglo XV; según esta visión: Las figuras son las ciudades-estado donde Flora es Florencia, Mercurio-Milán, Cupido (Amor)-Roma, como las tres gracias Pisa, Nápoles y Génova, la ninfa Maya-Mantua, Venus-Venecia y Boreas-Bolzano.







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